Lo que debes saber acerca de una conmoción cerebral

Son numerosas las veces que sentimos hablar de una "conmoción cerebral", por ejemplo, en el deporte. Sin embargo, mucha gente tiene una idea errónea sobre este tipo de lesión.


conmoción cerebral


Una conmoción cerebral es una lesión cerebral traumática, en la mayoría de los casos leve, aunque requiere de una atención significativa. Podrían pasar días o semanas antes de que aparezcan signos, así que, ante cualquier golpe en la cabeza, se debe controlar como se siente usted o la persona que sufrió la lesión, en un espacio de tiempo prudencial.

Aunque las conmociones cerebrales son una lesión relativamente común, todavía existen conceptos erróneos sobre la ocurrencia, el diagnóstico y su tratamiento. Veamos algunas precisiones para comprender mejor estos puntos.


1.) ¿Se debe experimenta pérdida de conciencia en una conmoción cerebral?

La pérdida de conciencia no es el único indicador de conmoción cerebral. De hecho, una pérdida de conciencia solo ocurre en una minoría de casos. Algunas décadas atrás, la pérdida de conciencia era uno de los principales signos utilizados para su identificación. Sin embargo, ahora sabemos que hay una variedad de otros síntomas además de perder la conciencia que son indicadores importantes. Dolor de cabeza, fatiga, náuseas, sensibilidad a la luz o al ruido, problemas de equilibrio, mareos y zumbidos en los oídos son síntomas físicos comunes que pueden ocurrir sin pérdida de conciencia y pueden indicar la posibilidad de una conmoción cerebral.


2.) ¿Las conmociones cerebrales son el resultado de un golpe directo en la cabeza?

No necesariamente debe haber un impacto directo en la cabeza para sufrir una conmoción cerebral. Esta también puede ser causada por la fuerza transmitida a la cabeza por un golpe en otra parte del cuerpo. Por ejemplo, un golpe en el cuello, tórax u otra región cerca de la cabeza pueden causar un efecto latigazo en el cerebro que bien podría provocar una conmoción cerebral. Cualquier movimiento repentino que haga que el cerebro rebote dentro del cráneo puede dañar las células cerebrales y causar un traumatismo craneoencefálico.


3.) ¿Todas las conmociones cerebrales se detectan con una tomografía o una resonancia magnética?

Muchas conmociones cerebrales no pueden diagnosticarse con una tomografía computarizada o una prueba de resonancia magnética. La tomografía convencional y las imágenes por resonancia magnética casi siempre aparecen normales después de las conmociones cerebrales, incluso después de repetidas conmociones cerebrales. En los casos en que se sospecha de una lesión más grave en el cerebro, se puede usar una tomografía computarizada para identificar coágulos intercraneales que requieran neurocirugía, pero la frecuencia de esto es muy baja (menos del 1 % de los casos). Para los pacientes que han pasado un examen neurológico normal y que no muestran síntomas posteriores a la conmoción cerebral, excepto el leve dolor de cabeza, es razonable renunciar a la tomografía. Es probable que el médico comience por realizar un examen neurológico para evaluar la visión, la audición, los reflejos, la memoria, la concentración, el equilibrio y la coordinación, y partirá desde allí.


4.) ¿Se debe despertar cada 20 minutos a alguien que haya sufrido una conmoción cerebral?

Por el contrario, el descanso es muy importante para el proceso de curación y recuperación del cerebro. Durante al menos las primeras 12 horas, alguien debe despertar a la persona cada 2 o 3 horas para hacerle una simple pregunta y buscar cualquier cambio en su apariencia o comportamiento. Una vez que un médico haya analizado al paciente en esta etapa de evaluación inicial, solo se necesita verificarlo periódicamente. Dormir lo suficiente es uno de los aspectos más importantes del tratamiento después de una conmoción cerebral.


5.) ¿Se deben evitar todos los medicamentos después de una conmoción cerebral?

Algunas personas temen que ciertos medicamentos empeoren o enmascaren los síntomas de la conmoción cerebral, pero los medicamentos de venta libre, como el paracetamol (Tylenol), se pueden usar con seguridad para tratar el dolor. No se debe usar aspirina, ibuprofeno, naproxeno y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroideos. Siempre es conveniente hablar con un médico antes de tomar medicamentos, especialmente cuando no esté seguro de qué debe tomar para la condición y síntomas. La medicación prescrita por un médico puede incluso ser necesaria para ayudar a la recuperación del cerebro.


6.) ¿La lesión cerebral solo ocurre en el momento del impacto?

Una conmoción cerebral implica procesos microscópicos a nivel del cerebro, los cambios químicos pueden ocurrir durante días, semanas o incluso meses después del impacto. En las lesiones cerebrales traumáticas moderadas y graves, los síntomas pueden desencadenarse desequilibrios en la producción de hormonas necesarias para que el cerebro funcione normalmente. Después de una conmoción cerebral, el cerebro también es más susceptible a las lesiones, por lo que es fundamental prevenir cualquier segunda conmoción cerebral u otros impactos en el cerebro durante el proceso de curación. En los días o semanas posteriores a una conmoción cerebral, algunas personas pueden desarrollar un síndrome de contusión posterior; Los síntomas incluyen dolor de cabeza, fatiga, deterioro cognitivo, depresión, irritabilidad, mareos, problemas de equilibrio y apatía. Esta es la razón por la cual es crítico buscar un tratamiento adecuado desde el principio y monitorear los cambios en los síntomas.


7.) Conmoción cerebral en niños
  
En el caso de los niños, los síntomas pueden ser más duraderos y severos que en un adulto. El cerebro joven es más susceptible a la conmoción cerebral que el cerebro de una persona mayor y puede requerir más tiempo para recuperarse. Los niños especialmente pueden no mostrar síntomas de conmoción cerebral hasta meses o incluso años después del trauma inicial. Esto hace que sea especialmente importante monitorear a las personas jóvenes con lesiones en la cabeza durante un largo período de tiempo.

Las lesiones cerebrales en la infancia pueden causar cambios sutiles que pueden no ser detectados por las pruebas neuropsicológicas, exámenes físicos o incluso una exploración del cerebro. Además, las conmociones cerebrales son acumulativas, es decir, cada golpe hace que el cerebro sea más vulnerable al próximo. Esto quiere decir que varias lesiones menores pueden crear un punto de inflexión desde el cual el cerebro luche por recuperarse completamente.

Otro punto importante ante una conmoción cerebral en un niño, es que debe descansar física y mentalmente, evitar el exceso de estimulación sensorial (luces brillantes, ruido fuerte, etc.), y evitar pantallas visualmente estimulantes, como los videojuegos, el uso de la computadora, teléfonos, etc. De lo contrario, esto podría causar más inflamación. En muchos casos, los niños con conmociones cerebrales que no siguieron las recomendaciones de descanso estándar tardaron el doble de tiempo en mejorar.


¿Por qué la obesidad eleva el riesgo de padecer cáncer?

Hace unos días, un informe del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos determinó que hasta el 40% de todos los tipos de cáncer están vinculados a la obesidad. ¿Por qué el hecho de estar gordo eleva la posibilidad de padecer esta enfermedad?

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Hace ya tiempo que se sabe que algunos tipos específicos de cáncer están relacionados con la obesidad, estos son: tumor cerebral, mieloma múltiple, tumor de esófago y cánceres de tiroides, mama, vesícula, estómago, hígado, páncreas, riñón, ovarios, útero y colorrectal.


Muchos de éstos, incluyendo el de páncreas, pecho, colorrectal, hígado y ovario, están entre los tipos más mortales de cánceres.


El cáncer es una enfermedad compleja, con factores genéticos, ambientales, clínicos y de estilo de vida, todos los cuales contribuyen a la iniciación tumoral y a la progresión maligna. El tabaco y la excesiva exposición al sol son dos de los factores de estilo de vida más ampliamente estudiados que aumentan mucho y directamente el riesgo de cáncer. Pero el impacto carcinógeno de la obesidad es casi tan profundo y se está volviendo cada vez más prevalente, ya que las tasas de obesidad en muchas partes del mundo están comenzando a eclipsar las tasas de tabaquismo.


Consecuencias de la obesidad que promueven la tumorogénesis

El tejido adiposo de una persona obesa presenta cambios importantes en la producción de hormonas, adipocinas y citoquinas, así como una alteración de la infiltración inmune. Aunque numerosos tipos de células inmunes están presentes en los depósitos de grasa, los macrófagos son especialmente comunes y sus propiedades son alteradas por la obesidad. Los macrófagos del tejido adiposo, en depósitos de grasa sanos, se inclinan hacia el fenotipo antiinflamatorio M2, pero durante la obesidad, los macrófagos pro-inflamatorios M1 se vuelven más abundantes. Este proceso favorece la proliferación y supervivencia de células cancerosas.

El tejido adiposo pro-inflamatorio produce citoquinas promotoras de tumores, así como quimioquinas (también conocidas como citocinas quimiotácticas). Los altos niveles de estas citoquinas en sangre se encuentran típicamente en personas obesas. 
Además, el tejido adiposo sufre cambios en el metabolismo lipídico, lo que a su vez favorece la acumulación de lípidos.


Cáncer y resistencia a la insulina

La obesidad se asocia con el síndrome metabólico, que incluye la resistencia a la insulina, diabetes, hipertensión arterial y aterosclerosis. La resistencia a la insulina es una condición fisiológica definida por células que son resistentes a la acción de la insulina, incluso si esta se encuentra dentro de una concentración normal. Estas células complican la correcta absorción y metabolismo de la glucosa, dando lugar a la hiperglucemia, lo que expone a otras células, incluidas las células malignas, a concentraciones de glucosa superiores a lo normal.
La obesidad desencadena resistencia a la insulina por diversos mecanismos, pero actúa principalmente a través de ácidos grasos no esterificados elevados, también llamados ácidos grasos libres, que surgen de los adipocitos.

Dos importantes efectos promotores de tumores se derivan de la resistencia a la insulina inducida por obesidad: la hiperinsulinemia y la hiperglucemia. Las altas concentraciones de insulina, glucosa y ácidos grasos son fuertes promotores de supervivencia, crecimiento y proliferación celular y ejercen efectos similares en progenitores tumorales. Las altas concentraciones de glucosa favorecen el metabolismo de las células cancerosas glicolíticas, caracterizadas por un alto consumo de glucosa.

La hiperglucemia también aumenta la supervivencia de las células cancerosas bajo condiciones hipóxicas (muy poco oxígeno) y mejora adicionalmente la expresión de las enzimas glicolíticas. La hiperinsulinemia ejerce efectos adicionales promotores de tumores debido a las derivaciones estimuladoras de la insulina hacia dichas células tumorales.


Cáncer y microflora

El consumo de alimentos con alto contenido de grasa y bajo contenido de fibra puede provocar cambios en la microflora que habita el tracto digestivo humano, lo que conduce a la disminución de la diversidad microbiótica. Tal alteración está relacionada con una serie de enfermedades, incluyendo el cáncer.
Durante la obesidad, la composición de la microbiota intestinal y las propiedades del epitelio intestinal se alteran, lo que resulta en una disminución de su función. La obesidad también puede causar sobre-representación de especies bacterianas que producen metabolitos pro-carcinógenos. La alteración de la flora intestinal también altera la barrera epitelial intestinal, haciéndola más permeable a los microbios que traspasan la mucosa y activan las células inmunitarias, así como llegar al hígado a través de la circulación, todo lo cual aumenta la inflamación sistémica y contribuye a la producción de citocinas pro-inflamatorias. El uso descontrolado de antibióticos también puede conducir a la alteración de la microbiota y a la obesidad.
El aumento de la permeabilidad intestinal mostró ser un contribuyente principal a la tumorigénesis colorrectal, y también puede afectar el hígado y el páncreas.


Conclusión

La obesidad aumenta el riesgo de desarrollar tumores a través de una variedad de alteraciones fisiopatológicas incluyendo inflamación sistémica, desregulación de las adipocinas, resistencia a la insulina con hiperinsulinemia e hiperglucemia, alteración de la flora intestinal y alteraciones del sistema inmunológico.
La clave para abordar esto es comprender los mecanismos subyacentes al aumento del riesgo. Los esfuerzos deben estar dirigidos al desarrollo de la prevención temprana para los individuos que están en mayor peligro de desarrollar neoplasia maligna promovida por la obesidad.


Referencia:
https://www.cdc.gov/vitalsigns/obesity-cancer/index.html