Resfriado: las mejores estrategias para combatirlo

Resfriado


Si bien no es una enfermedad potencialmente mortal, el resfriado es una de las enfermedades más extendidas en el mundo y una de las principales causas de visitas al médico, además del ausentismo en el trabajo y centros de enseñanza. Más allá de eso, tener un resfriado es simplemente incómodo. Entonces, ¿qué dice la evidencia científica sobre la prevención y el tratamiento de los resfriados? Por suerte, hay cientos de estudios sobre las mejores formas de lidiar con ellos. Esto es lo que nos dicen:


1.) Desafortunadamente, no hay certeza científica de que tomar un suplemento de vitamina C ayude a evitar los resfriados. Existen algunas pruebas limitadas de que tomar un suplemento de vitamina C cuando se observan los primeros síntomas del resfrío, puede ayudarle a recuperarse del mismo más rápidamente. Pero esta evidencia no es sólida. Aún así, debido a que la vitamina C es asequible y prácticamente no tiene efectos secundarios, puede valer la pena intentarlo.


2.) Por otro lado, existe una fuerte y clara evidencia de que los suplementos de zinc ayudan a acortar la duración del resfriado común cuando se toman dentro de las 24 horas de la aparición de los síntomas. La evidencia también muestra que el zinc puede ayudar a reducir la severidad del resfriado. El único problema es que, a algunas personas (menos del 5%), los suplementos de zinc les pueden ocasionar nauseas. 


3.)  Los datos sobre humidificadores están completamente divididos. Una revisión sobre infecciones respiratorias agudas, que incluyó seis ensayos con un total de 387 participantes, encontró que en algunos estudios la inhalación de vapor ayudó a los síntomas y en otros no. En general, los autores concluyeron que hay poca evidencia creíble de que el aire humidificado ayude.
La base teórica es que el vapor puede facilitar a que el moco congestionado se drene mejor y que el calor pueda destruir el virus del resfriado como lo hace in vitro.


4.) Una revisión de siete ensayos encontró que los descongestionantes nasales de venta libre como Sudafed ayudan. La evidencia muestra que una sola dosis oral de descongestionante nasal es modestamente efectiva para el alivio a corto plazo de la congestión y también proporciona beneficios en algunas personas después de un uso regular de dos a cuatro días.


5.) Hay alguna evidencia de que las gárgaras ayudan. Hasta la fecha, solo hay un ensayo aleatorio controlado de 387 adultos. Pero encontró pruebas claras de que hacer gárgaras simplemente con agua ayuda a prevenir las infecciones del tracto respiratorio superior. También se le puede agregar borato de sodio al agua.


6.) Una revisión de cuatro ensayos controlados aleatorios encontró que una rutina regular de ejercicio aeróbico de intensidad moderada puede tener efectos preventivos en los resfriados. Pero los autores estipulan que se necesita más evidencia para llegar a una conclusión más sólida.


7.) Y siempre recuerde lavarse las manos. Un análisis encontró que las barreras físicas para transmitir el virus del resfrío (y otros), especialmente el lavado de manos, son formas efectivas para prevenir los resfriados.


La conclusión es que sí hay medidas que pueden tomarse para reducir el riesgo de resfriarse, o al menos acortar el período de convalecencia: lavarse las manos, consumir suplementos de zinc, adoptar una rutina de ejercicios y hacer gárgaras, si es con agua y borato de sodio, mejor, sino, sólo con agua también puede dar resultados. 


Comer a altas horas de la noche relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes


comer de noche


Según una reciente investigación del Instituto Biomédico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comer a altas horas de la noche estaría relacionado con un mayor riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas. Dicho estudio, llamado "El núcleo supraquiasmático impulsa las variaciones día-noche en la captación de triglicéridos posprandiales en el músculo esquelético y el tejido adiposo marrón", fue publicado recientemente en la revista “Experimental Physiology”.

Ya sea para las personas que trabajan por las noches, quienes se quedan hasta altas horas de la madrugada en alguna actividad o aquellos que se levantan de madrugada a “picar algo”, este estudio sugiere que nuestro reloj biológico de 24 horas y sus ritmos circadianos podrían hacer que la ingesta nocturna de alimentos sea  perniciosa debido a un aumento mucho mayor en los triglicéridos, que la ingestión de la misma comida en otro momento del día.


Ritmos circadianos y triglicéridos

El metabolismo de la energía corporal sigue un patrón (día-noche) que es impulsado principalmente por el núcleo supraquiasmático (NSQ)  ubicado en el hipotálamo del cerebro, dicho metabolismo se ralentiza después de la puesta del sol.
Esta investigación ha demostrado que el NSQ tiene un papel principal en las variaciones diurnas y nocturnas de los triglicéridos plasmáticos al promover la captación de los mismos en el músculo esquelético y en el tejido adiposo marrón (también llamado “grasa parda”). En consecuencia, la alteración del reloj biológico podría ser un importante factor de riesgo que contribuye al desarrollo de hiperlipidemia, una concentración anormalmente alta de grasas o lípidos en la sangre.

Si bien este estudio fue hecho en ratas de laboratorio, existe una creciente evidencia epidemiológica de que las personas que trabajan en el turno de la noche aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Los científicos de la UNAM plantean la hipótesis de que la hiperlipidemia posprandial (concentración anormalmente alta de grasas o lípidos en la sangre después de una comida) basada en las variaciones día-noche de los triglicéridos posprandiales, puede ser un factor importante que contribuya a este fenómeno.

Muchos otros estudios han advertido que estar constantemente fuera de sincronización con los ritmos circadianos estacionales (basados ​​en la salida y la puesta del sol) puede causar irregularidades metabólicas y otras enfermedades. Este estudio es el primero en identificar una reacción en cadena impulsada por el núcleo supraquiasmático que provoca que la alimentación nocturna desencadene un repunte significativo en los niveles de triglicéridos grasos en la sangre y, posteriormente, un mayor riesgo de problemas cardiovasculares y/o diabetes.

El hecho de respetar nuestro reloj biológico es importante para la supervivencia, en cambio, si debemos trabajar durante la noche o si nos gusta quedarnos en alguna actividad hasta la madrugada, y comemos algo en esas horas (y si esto se hace habitual) invariablemente dañará nuestra salud en el largo plazo, más específicamente cuando ingerimos alimentos en momentos en los que deberíamos estar durmiendo.

En base a la investigación en el laboratorio en cómo el núcleo supraquiasmático influye en las variaciones de día y noche en la absorción de triglicéridos postprandiales, los científicos de la UNAM especulan que, en el caso de los seres humanos, comer en cualquier momento después de las 21 horas ya podría estar asociado con un mayor riesgo.


Referencia:
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1113/EP086026/abstract